2014: Un año de 7 meses

Listo, ya se fue el año más importante de mi existencia. El año en el que Olivia, mi hija, me hizo papá. Quizás sea injusto decir que mi año sólo tuvo 7 meses (edad actual de Olivia), pero es que así lo siento ahora que acabamos de comenzar el 2015. Y no es que sea mal agradecido con los 5 primeros meses en que esperaba a mi niña, es sólo que miro para atrás y no guardo tantos recuerdos del momento previo a su nacimiento. Como que todo se hizo muy intenso desde ese inolvidable 31 de mayo. Pero bueno, haré el intento.

El 2014, comenzó tal cual he visto comenzar los años 2012 y 2013… fome! Estoy comenzando a odiar las fiestas de fin de año con temperaturas bajo cero. Siento que es algo que en vez de ir acostumbrándome me hecho ir odiando más y más. Pero bueno, tampoco me quejo tanto, Enero fue muy importante porque fue el mes en el que supimos con Daniela que Olivia sería Olivia y no un Olivio. Fue hermoso, recuerdo que habíamos esperado ese momento todo el año 2013, pero mi niña nunca se dejó ver… Es que se estaba esperando a darnos nuestro regalo de El Día de Reyes, algo así como una navidad más pequeña que se festeja por estos lados.

Paralelo a todo esto durante enero se comenzó a gestar el Taller de PomponsParty, yo sin saberlo comencé a pintar y reparar unas oficinas que terminaron siendo el lugar en el que Daniela cumplió su sueño de tener un espacio que sirviera de tienda y taller para dar cursos, el mismo lugar en el que meses más tarde se realizó el baby shower de Oli.

Febrero, Marzo y Abril fueron muy parecidos, los mismos dramas de siempre, la misma gente desagradable en el camino, los mismos falsos. También hubo muchos talleres en el local de Daniela. Talleres que dio ella y otras personas, fueron bonitos días, porque fueron talleres junto a Olivia en la guata. Dani hizo lo que pudo hasta lo que más pudo y en se sentido marzo y abril fueron intensos, pero bonitos… fueron los últimos meses antes del caos.

Mayo fue muy intenso, fue el mes de la espera, sabíamos que en cualquier momento “caería” la Oli, a pesar de que la fecha de su llegada era para los primeros días de junio. Todo estaba preparado para que fuera un parto natural, un parto que podía ser en cualquier minuto hasta que visitamos por última vez al doctor (ya en El Paso) que traería a Olivia. La última visita fue un martes o miércoles (quizás lunes, no lo recuerdo), el doctor nos dio la opción: Podemos inducir el parto el viernes o sábado (30 o 31 de mayo). Aceptamos.

El viernes 30 de mayo salimos todos nerviosos rumbo al Hospital del Sol, la semana anterior Daniela y yo estuvimos mal… algo nos pasó y nos enfermamos brígido, yo parecía un estropajo, pálido, tirado en la cama…. vómitos y dolores de guata pal pico! Así que íbamos medios asustados, pero felices a la vez, sabíamos que al volver a la casa volveríamos 3. Pues bien, a Daniela le asignaron una habitación y la comenzaron a preparar… preparación de mierda que duró desde las 6 de la tarde del viernes hasta las 10 de la mañana del sábado siguiente. No dormimos nada, creíamos que el parto sería en la madrugada, pero nada, el doctor se tomó su tiempo y apareció a penas como a las 10 de la mañana. Yo estaba pa la cagá, pero me imagino que Dani estaba peor… sobre todo cuando comenzaron sus contracciones.

11:08 Se acabó todo en un llanto que musicalizó 2 llantos silenciosos, el mío y el de Daniela… era el llanto de Olivia que había llegado por fin a este mundo. Fue el momento más espectacular de mi vida, guardando las proporciones fue algo tan lindo como el día en que me abracé con Dani por primera vez en el aeropuerto de Juárez. Esa mañana, en el medio del sueño y el cansancio, en un hospital de Estados Unidos, había nacido mi primera hija, el sueño más grande que había tenido en toda mi vida!

Junio fue demasiado potente, demasiado intenso, demasiado todo… TODO. Junto a lo bonito de ser padres, se nos vino la vida completa encima. Junto a nuestra hija habíamos nacido nosotros también como padres y eso implicó aprender de manera intensa todo lo que creíamos saber o que creíamos haber aprendido. Y es que nada, absolutamente nada fue como lo pensábamos… pues todo se había multiplicado por 10. Pero lo enfrentamos y la Olivia Agustina comenzó a crecer en medio del mundial de fútbol y la participación de Chile en él.

El resto del año se vino muy difícil, tanto que tuvimos por primera vez la intención real de irnos a Chile. No había plata para pasajes y estadía, pero mi familia se motivó y nos iban a juntar las lucas, pero ahora surgieron los problemas en Chile. Y ahí quedamos como en un limbo, con una hija recién nacida, con dramas, con desesperación y hasta con lo que yo sentí y viví como una depresión. Tuve que hacerme la idea de que había que desistir de volver a Chile (por ahora), en mi familia eso dolió mucho, porque se habían entusiasmado mucho en tener cerca a Olivia, pero fue lo mejor… a largo plazo, fue lo mejor, pues en ese minuto yo estaba pal pico, yo ya no quería estar más aquí.

Ya en el último trimestre del año las cosas se volvieron a acomodar, Olivia se comenzó a hacer fuerte, le salieron sus primeros dientes, sus primeras gracias y poco a poco nos fue alegrando cada día más. Hoy siento que ya no puedo vivir sin ella, pasó a ser en unos pocos meses un ser del cual no nos podemos despegar. Obvio que ha sido complicado, sobre todo para Daniela que es quien se ha llevado la mayor parte del peso, pero, y aunque me queje de muchas cosas y personas, yo no me puedo quejar de ser papá. La gente me puede criticar por muchas cosas, pero nunca por lo que he sido en estos 7 meses como papá. Quizás esté mal que lo diga yo, pero no he sido un mal papá.

Terminando el año también me hice residente mexicano y saqué licencia de conducir. Esas son cosas que si bien en cierto modo me arraigan a esta ciudad no significan mucho. Quizás ahora puedo hacer más cosas aquí, pero también tengo más obligaciones… y derechos… derechos que en la práctica en este país no significan nada y valen muy poco. Yo quería terminar este año en Chile, pero no se pudo, al contrario, terminé creando un lazo mucho más grande con este país. Así y todo y después de todo lo vivido en México en estos tres años (e incluso más con lo que viví este 2014) yo deseo volver a mi país, de visita, a vivir una temporada o para siempre, pero yo quiero y necesito volver. Espero y sí se pueda este 2015.

Andrés B.

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