Guillermo, el pequeño amigo porno

Pasado el tercer año de educación básica y ya con 9 años, 1991 comenzó muy bien, en el Welcome School había hecho muy buenos amigos. Uno de los que más recuerdo era Guillermo, un tipo que a parte de su nombre lo único que recuerdo es lo califa que era y los buenos sandwichs que le preparaba su mamá. Siempre andaba con alguna revista porno o hablando cosas de sexo y comiendo unos tremendos panes que siempre me causaron envidia.

Fue así como un día se me ocurrió una gran idea: podía saciar su sed de pornografía y de paso ganarme una tajada de esos panes con jamón y queso.

La idea era simple. En esos años la famosa Revista VAS (Vida Afectiva y Sexual) del diario La Cuarta era un deleite no sólo para los que buscaban aprender sobre la sexualidad, sino también para quienes buscaban soft-porno. Traía muchas imágenes de “monas piluchas” y todos, absolutamente todos los niños de la época ojeamos la revista buscando algo más que un consejo sexual. Obviamente yo no compraba el diario los domingos (día en que venía la revistita) ni mucho menos en mi casa coleccionaban la VAS, pero sí mi tata, quien sagradamente ha comprado el diario La Cuarta todos los domingos durante los últimos 25 o 30 años. Recuerdo que ya en 1991 tenía un mueble lleno de esas revistas y un nieto con mucho ingenio capaz de hurtar dos revistas diarias para llevárselas al amigo Guillermo, quien “pagaba” con la mitad de su marraqueta del día el botín pornográfico.

Así transcurrieron varias semanas: por las tardes, después del colegio me iba a la casa de mi abuela y entre juego y juego sustraía una o dos revistas VAS, me las escondía y regresaba a mi casa donde las escondía en un lugar secreto. Por la mañana las metía en la mochila y me las llevaba al colegio. En el recreo hacíamos el intercambio. Guillermo se iba al baño y yo degustaba un rico “jamón-queso”.

Todo iba bien hasta que una mañana y con la VAS en mi mano, Guillermo me dice que se cancelaba el trato. Su mamá le había descubierto su arsenal de pornografía. Una lástima para mi apetito, pensé yo y tiré la revista a la basura al mismo tiempo que Guillermo sacaba de su mochila una bolsa con todas… TODAS las revistas que habíamos intercambiado. Fácilmente unas 40 o 50!! Me las estaba regresando, él ya no las podía tener y, según su mamá, quien ya sabía de nuestro microtráfico pornográfico, debía regresármelas.

Recuerdo que ese día sudé toda la mañana, para mí no eran 50 revistas de sexualidad las que llevaba en mi mochila, yo me sentía como un traficante a punto de cruzar 50 kilos de cocaína en un aeropuerto. Fue estresante, en cualquier momento creía que vendría la profesora Albina Zerega y me requisaría las revistas de mujeres desnudas. Pensaba que me expulsarían por porte ilegal de pornografía, que se enteraría mi mamá, mi papá, mi tata y todos en el colegio. Pero nada de eso pasó y sonó la campana para salir del colegio. Me fui pensando todo el camino en qué hacer con ellas. Había tirado una a la basura (la que no alcancé a cambiar por mi media marraqueta), pero tirar 50?? No era posible, así como tampoco lo era llevarlas a mi casa o regresarlas al mueble de mi tata.

En Avenida Departamental (calle que cruzaba todos los días para ir al colegio), justo en el límite que separa a Peñalolén y La Florida corría un canal o una especie de ello. No tenía escapatoria, unas cuadras más allá estaba mi casa y esta era mi última oportunidad para deshacerme del cuerpo del delito. Abrí la mochila y saqué la bolsa. Cuando las tiré con todo y bolsa no vi la Revista Vida Afectiva y Sexual hundirse bajo el agua color café. Tristemente vi como se iban mis ricas mitades de marraqueta con queso y jamón.

welcome school años 90

Ahí estamos varios de ese curso, Guillermo es el que está justo en el extremo inferior izquierdo con una gran sonrisa y haciendo el símbolo de la paz con ambas manos… gesto que por lo demás, tapa mi cara que está justo sobre su cabeza. La fotografía pertenece a mi amigo y compañero de la época, Marcelo Collipal.

Porno Bustok

Un pensamiento en “Guillermo, el pequeño amigo porno

  1. Admito que tengo un par de historias con las VAS, nací en los 90 así que algo entiendo de todas tus historias. Esta en especial me hizo reír mucho recordando cápsulas de la infancia. Por lo demás, VAS fue la escuela de sexualidad de muchos y más que mal los consejos eran bien sensatos, no así las preguntas. Ahora me pregunto, ya que murió mi abuela (quien compraba la cuarta los domingo) si aún circula la revistita tan extraña en un diario popular.
    Saludos desde Santiago-Sur.

No seas vaca y comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s