Mi Primer Amigo

Mi primer amigo se llamaba Erwin y fue mi compañero de curso en el Rafael Sotomayor Baeza de La Florida. Él vivía cerca de mi abuela y yo pasaba muchas tardes en la casa de ella, así que de vez en cuando lo visitaba. Yo tenía 7 años y me imagino que él igual. Yo no tenía amigos, pero sí vecinos de mi edad. Yo tenía como 20 compañeros de curso, pero Erwin era mi único amigo. Un día en clases y por ser el día de la amistad, teníamos que escribirle una tarjeta a un amigo o amiga.  Estaba claro para quién debía ser la mía, lo único malo es que había un pequeño gran problema: Yo no sabía escribir su nombre…. Ergüin, Hergüin, Erhuin, Herhuin, Herwin, Erwin, entre otras combinaciones. Me sentí triste y analfabeto por no saber escribir el nombre de un ser medianamente querido. Yo sólo sabía que su segundo nombre era Antonio así que como no iba a llegar a su puesto y decirle que me enseñara a escribir su nombre, dirigí mi carta para mi amigo Antonio.

Nunca olvidaré ese episodio de mi vida y aunque no es lo que de verdad quiero contar de ese amigo, quise contar eso para que se entendiera el nivel de amistad que sentía por ese tipo.

Pero todo cambió.

Un día jugando a la pelota sin querer le pisé su zapato. Fue el fin de nuestra amistad. No sólo fue un pisotón, también le rompí su pequeño zapato. Me sentí fatal porque de todos mis compañeros Erwin era el más pobre… en realidad todos lo éramos, pero él era el más humilde. El asunto es que en vez de llorar (típico de esa edad), él se enojó y me quiso golpear. No lo logró, pero sí pudo dejar de hablarme. Para siempre.

Luego yo me cambié de colegio, al Welcome School de Peñalolén, allí hice nuevos amigos, pero nunca tuve otro como mi primer amigo Erwin.

Nunca más supe de él y aunque a veces me cuestiono si me habrá perdonado, nunca he dejado de preguntarme si su mamá lo habrá regañado mucho. En el fondo eso me dolió más que cualquier cosa, porque yo sabía que la amistad se acabaría cuando me cambiara de colegio, pero su tristeza por su zapato roto y el enojo de sus padres eran sentimientos que jamás quisiera haber causado.

Perdón Erwin. Perdón por no saber escribir tu nombre a los 7 años. Perdón por romper tu zapato. Perdón por haberme cambiado de colegio.

Este era yo en 1989, con ese mismo físico, rudeza y maldad fui capaz de romperle el zapato a mi primer amigo.

Este era yo en 1989, con ese mismo físico, rudeza y maldad fui capaz de romperle el zapato a mi primer amigo.

Marcos Bustok, 1989.

2 pensamientos en “Mi Primer Amigo

  1. La verdad debo decir que amé tu forma tan sincera e inocente de escribir, personalmente tengo tantas vivencias “infantilisticas” por asi llamarlas que se han ido quedando en el baúl de mis memorias… pero al leer tus publicaciones se me han venido millones de recuerdos… Gracias por tu aporte ! y sigue escribiendo, te agrege a favoritos, para poder seguir tu trabajo! Saludos desde Concepción Chile ! 😉

    • Gracias Germán, es bacán que un simple y vago recuerdo que tengo de mi infancia pueda convertirse en un texto, en una historia o en un cuento que alguien más está dispuesto a leer. Gracias por ser esa persona que vino, leyó y además comentó y dale! intenta redactar tus propios recuerdos… vas a ver que se siente bien bonito! Saludos desde Ciudad Juárez, México, compatriota.

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