Chatarra Espacial Made in Chile

Corría mediados del 95 y la Fuerza Aérea de Chile anunciaba llena de orgullo el inicio de la aventura espacial de la ciencia y tecnología chilena: El primer satélite nacional, el mítico Fasat Alfa.

El terreno era casi inexplorado por nuestros científicos, sin embargo ya para inicios de agosto de 1995, ingenieros de la Fuerza Aérea daban a conocer las características de la caja metálica que pronto partiría a Rusia para su lanzamiento. Se trataba de un microsatélite de unos 50 kilos construido íntegramente en Chile y que viajaría al espacio adosado a otro satélite, el Spic1 de nacionalidad ucraniana.

fasat alfa fasat chanta chile satelite chatarra espacialCuando llegó el día del lanzamiento medio Chile estuvo pegado en la madrugada frente a un televisor que mostraba la imagen de un cohete inerte e inmóvil… el despegue había sido cancelado. Y no fue el único intento, pues recién a la tercera oportunidad el cohete ucraniano dejaba la tierra rumbo al espacio junto a nuestra joyita. Eran las tres de la mañana del 31 de agosto de 1995.

Todos estaban felices, en Cerrillos los altos mandos del aire festejaron entre abrazos y champagne, todo iba bien, pero… el satélite era chileno y como tal la desgracia era parte de él, el sistema que lo separaba de su símil de Ucrania no funcionó y en cosa de horas nuestro orgullo terminaba convertido en chatarra espacial.

Fue un bochorno, la gente, la TV y en general toda la Opinión Pública se mofó de la suerte de este paso de la aeronáutica chilena. Inolvidable será el paso de ser el Gran Fasat Alfa al chistoso Fasat Chanta o Fasat Alfalfa, como lo bautizaron en Los Toppings.

Chile logró demandar a la empresa inglesa que diseñó el sistema de separación y que a la postre resultó culpable del bochorno. La indemnización millonaria significó la oportunidad de construir a su sucesor: El Fasat Bravo, un nuevo satélite que fue lanzado desde Kazajistán en pleno Mundial de Fútbol de Francia en 1998. La surte de éste si bien fue distinta, pues sí logró entrar en órbita y lograr ser de utilidad. Sin embargo de una vida útil de 8 a 10 años, un pequeño error en su batería lo convirtió en basura a los 3 años de funcionamiento.

Actualmente está en actividad un tercer intento, el Fasat Charly, lanzado silenciosamente desde Guyana Francesa en 2011 como parte de los proyectos bicentenario. Su utilidad es innegable para el desarrollo científico nacional, sin embargo su fama jamás logrará superar al mítico Fasat Chanta, el primer satélite chileno, la fotografía exacta de nuestra idiosincrasia, y en definitiva, el más claro ejemplo de la delgada línea que separa la pasión y el repudio de la cultura chilena.

Bustok Chanta.

No seas vaca y comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s