Christina Rosenvinge: Ya No Me Das Pena, Señorita.

El recuerdo más lejano que tengo de Christina y Los Subterráneos es el verano del 94, tenía 11 años y sólo unos días después cumpliría los 12. Estábamos en Loncura junto a mi mamá, mis hermanos y algunas compañeras de trabajo de mi madre que al igual que todos los años, también llevaban a sus hijos e hijas, mis primeros buenos amigos y amigas. Sólo faltaba la Chichi, una de las hijas de la tía Xime, la misma que el año anterior y con sólo 10 años había muerto atropellada por un auto.

Veíamos el Festival de Viña y fue la primera vez que me pegaba tanto a la tele para ver a una artista. Y es que era ella, Christina Rosenvinge, la guapa española que venía por primera vez a Chile con su exitoso disco ‘Que Me Parta Un Rayo’. Recuerdo todo eso porque a mí me gustaba mucho la canción Tú Por Mí y mientras sonaba en la tele (muy chiquitita y en blanco y negro, típico de casa de playa en esos años) yo le decía a la Danny, la hermana mayor de la Chichi, que aquella canción era mi favorita. Ella decía que no le gustaba y que prefería Voy En Un Coche. Claro, a todos les dolía mi canción, pues yo, pequeño aún, no captaba el mensaje que con tanto dolor le llegaba a la tía Xime, quien lloró mucho recordando a su pequeña desaparecida. Durante la última noche festivalera también lloró mucho con Miguel Bosé y su Si Tú No Vuelves.

Tengo todas esas imágenes muy presentes en mi memoria, es difícil olvidar momentos así, tan duros y simbólicos, pero bien, ese fue el año que confirmé un amor que tendría una segunda parte 4 años más tarde, cuando finalmente el Que Me Parta Un Rayo llegó a mis manos.

Invierno de 1998, vacaciones, yo en tercero medio, viviendo mi primer pololeo ‘serio’. Estábamos en la casa de la Karin, mi mejor amiga, ella pololeaba con el Cristian, mi mejor amigo, había carrete esa noche y yo no estaba con mi chica (ella se entraba a las 23:30 puntualmente), quería irme a casa, pero mi amigo me rogaba que no me fuera y lo esperara… claro, el muy conchesumadre le metía mano a la Karin en el baño de su casa mientras yo, solo y aburrido lo esperaba en el living. Intruseando entre la música que había en la casa di con el casete de Christina y Los Subterráneos y como parte de pago por mi espera me lo llevé (igual se lo pedí a mi amiga, obvio, pero nunca más se lo devolví, así que sí, tomémoslo como un robo).

Días más tarde la Lorena me pateó, se fue, me engañó (en realidad se entraba puntual a las 12:30, pero le dedicaba una hora a otro amorío). Nunca más la volví a ver… hasta hace unos dos años que me mandaba saludos junto a sus kilos de más. El asunto es que me quedé bien triste y ese casete dio vueltas en mi habitación junto a los mil pedazos de mi corazón que había repartido esa niña… me lo aprendí por completo, lo amé de principio a fin. Para ser sincero, igual me sentía bien gay cantando todas esas canciones, pero allí estaba Señorita, la canción con la que Ray Loriga, autor de la letra y novio de Christina en aquella época, mandaba a guardar las caricias en el congelador y declaraba que ya no le daba pena la ‘señorita’. Fue casi un himno de mi depresión noventera post Mundial de Francia 98.

Desde aquellos años 94 y 98 Christina siempre estuvo junto a mí de algún modo, el casete en cuestión hasta el día de hoy anda dando vueltas por ahí, pese a que ahora tengo todo lo de ella en mp3. Por ejemplo, cuando me fui en el 2000 a Coquimbo para estudiar en La Universidad e La Serena el ‘QMPUR’ fue el disco de cada minuto de soledad y tristeza, pese a tener toda la otra música distinta y más rockera que escuchaba mucho en esa época.

Christina volvió a Chile el año pasado para tocar en el Nescafé de Las Artes un 9 de abril, Santiago aún estaba muy convulsionado por el reciente terremoto y a pesar de dejar huella, pasó un poquito desapercibido, sobre todo para mí que no fui, pues en esos días no era millonario y mi dinero lo había destinado para saldar otra deuda pendiente con una banda Irlandesa que no era U2, okey?. Además la ibérica venía a presentar Tu Labio Superior, un disco que para ser sincero a mí no me llegaba nada… hasta después de esa visita, claro. Me arrepentí mucho de no ir, me sentí hasta un poco mal, porque tuve la oportunidad y la deseché.

Este año tuve mi revancha, la rubia volvió, ahora con La Joven Dolores, un disco que para mí fue mucho más cercano, pues lo escuché mucho desde que salió y le agarré cariño desde un principio. Aseguré mi entrada y anoche hice el sueño realidad.

Y me preguntas cómo lo podría resumir?? Belleza, talento y sensualidad. Me vale que digan que no canta y sólo susurra, que es otra bosta de los 90, que no vale sin sus éxitos de ayer o que es Christina RozzzzZZZzzenvinge, etc. La tipa vale completa y cada peso que me haya gastado es poco para las emociones vividas ayer. No podría ni por sólo un segundo quejarme… de ella, no así del público, pero de eso, hoy no voy a hablar.

Fueron casi dos horas y aunque venía tocando exclusivamente sus últimos dos discos dejó tiempo y espacio para ‘esos’ temas. Era obvio, no podía dejar fuera, Tú Por Mí, Mil Pedazos, Señorita, Alguien Que Cuide de Mí, Pálido y Voy en un Coche. Tampoco a la mitad de Tu Labio Superior y casi por completo de La Joven Dolores. No hay mucho más que se pueda decir de la presentación, pues fue impecable y cuando hubo que improvisar por un desajuste en la guitarra, ella supo qué hacer: cantó.

Siento que con Christina y al igual como lo he venido haciendo desde el 2009 con otras chorrocientas mil bandas, saldé otra más de mis deudas musicales pendientes. Claro que con ella fue algo más distinto, pues sentí la intimidad, la empatía y el calor como si se tratara de un leve romance que vivimos ella y yo, pues aun cuando ella disimulara que me miraba e hiciera como que ese beso fuera al aire, yo estaba atento y ambos sabemos que ese hermoso gesto era para mí.

Todas las fotos de la presentación aquí: Christina Rosenvinge; Teatro La Cúpula de Santiago; Chile.

Bustok.

3 pensamientos en “Christina Rosenvinge: Ya No Me Das Pena, Señorita.

  1. Tenemos una diferencia de edad de más o menos 10 años. Yo soy menor que Christina en unos dos. Después de leer tus palabras, siento lo mismo, ella ha estado conmigo varias veces en mi vida, lástima que nunca la he podido ver en vivo, pero si por la Tele. ¡Gracias por tu Post!

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